Siempre me ha despertado una enorme curiosidad el funcionamiento del cuerpo humano y de los seres vivos. Por eso, mi primera carrera fue Biología. Me fascinaba comprender cómo funciona nuestro organismo a todos los niveles, desde los procesos fisiológicos y metabólicos hasta los mecanismos moleculares que explican por qué somos como somos. Siempre me ha gustado ir más allá de lo evidente, entender el porqué de las cosas y buscar su origen.
Fue mientras trabajaba en la industria alimentaria cuando decidí dar el paso y empezar el grado de Nutrición Humana y Dietética. Poco a poco, fui comprendiendo hasta qué punto nuestra alimentación influye en nuestra biología y en nuestra salud. Dos años antes había cursado un máster en Nutrición y Salud que me había apasionado y que despertó todavía más mis ganas de aprender. Sentía que quería profundizar en ese conocimiento y descubrir cómo aplicarlo para mejorar la vida de las personas.
Después de unos años intensos, compaginando un trabajo a jornada completa con los estudios, finalmente me gradué y pude empezar a dedicarme a aquello que me había llevado hasta allí: ayudar a las personas a cuidar su salud y mejorar su calidad de vida a través de la alimentación.
Sin embargo, la formación en ciencias de la salud no termina al finalizar la carrera. Es un camino de aprendizaje continuo que requiere leer, estudiar y mantenerse al día de los avances científicos. La investigación en nutrición evoluciona constantemente, y considero que estar actualizada es fundamental para ejercer con rigor, criterio y responsabilidad, ofreciendo un acompañamiento basado en la evidencia científica.
Pero la nutrición no consiste únicamente en conocer el funcionamiento del organismo o saber qué dice la evidencia científica. También implica comprender a las personas, escuchar sus necesidades y acompañarlas en sus procesos de cambio. Para mí, la empatía, la escucha activa y la capacidad de crear un vínculo de confianza son fundamentales en la consulta. Disfruto del contacto con las personas, de conocer sus historias y de encontrar, junto a ellas, la manera de trasladar el conocimiento científico a su día a día.

Fuera del trabajo, llevo una vida bastante tranquila. Vivo en un pueblo rodeado de montaña, así que salir a caminar y recorrer los caminos y senderos de los alrededores forma parte de mi rutina. También me gusta cocinar, leer y, sobre todo, pasar tiempo con mi familia, mis amigos más cercanos y mis dos gatos.
